LAS GAFAS DE LOS DELANTEROS

 

Lo ví oscuro y todo por no llevar las gafas puestas, pero la suerte de recibir ese pelotazo, insisto, la suerte, me hace reflexionar para no caer - o al menos poner todo de mi parte – en cada partida de frontón que juegue (incluso entrenamiento y puras pachangas) llevar siempre las gafas puestas.

El día era de esos que desde por la mañana te invitan a darle a la pelotita amarilla como un descosido: buen tiempo, poca gente y sobradas fuerzas para pachanguear raqueta en mano hasta que las fuerzas aguanten. Pero… ¡amigo!, todo se oscurece cuando al girar para ver donde lanza la bola el zaguero, de repente, notas un frío y seco golpe, como si te inyectaran hielo, entre la nariz, el pómulo y la ceja: ¡te ha cazado! Ibas a divertirte y hacer deporte y acabas de buscarte un problema, porque el pelotazo sin protección te ha alcanzado de lleno en el ojo, en tu ojo. Efectivamente, piensas en la que se te puede venir encima… ¡complicaciones!…sí… y a todos los niveles. Y si el golpe ha sido certero, no solamente puedes dejar de practicar asiduamente tu deporte, el Frontón, puede que cambia drásticamente tu forma de ganarte la vida: si te quedas tuerto a lo mejor no puedes ejercer con garantías tu profesión ¿no te parece? Tu vida en general puede estar pendiente no de un hilo, sino de un pelotazo; entre esas tres paredes verdes, notas, imaginas, piensas que todo se puede tambalear hasta derrumbarse.

De repente, ya no luce tanto el sol, es más, parece que un nubarrón negro se ha instalado de repente delante tuya (tu vista falla) la tensión se convierte en escalofríos que recorren tu cuerpo y tu propio sudor se convierte en escarcha. Del susto del momento pasas en un breve instante al miedo, y ese miedo, de inmediato, se convierte en pánico… lo que tardan el resto de los compañeros de partida en atenderte mientras estás tumbado en el suelo (el impacto ha hecho que te desplomes y hayas caído como un fardo.

Bajo este panorama hay una vieja guardia que se resiste a ponérselas. Son los más rehaceos. Sus excusas son tan variopintas y peregrinas como aquellas que esgrimían por los conductores, cuando empezó la campaña de concienciación y obligatoriedad por parte de la DGT de que había que llevar el cinturón de seguridad o ponerse el casco si se va en moto. Pero lo de jugar los delanteros con gafas, parece que es un poco memez. Una memez que se puede pagar con ceguera.

Fomentemos el culto a la seguridad y la educación deportiva en este sentido, dirigido hacia nuestro deporte, el Frontón, que aún está en pañales, ya que a poco que se le tome el pulso todavía el grado de concienciación en este aspecto, está en la mayoría de los frontones, y de sus practicantes, en el Muy Deficiente, ni siquiera hemos llegado al Insuficiente. Hay mucho por hacer hasta conseguir lograr a que los practicantes se pongan las gafas con la misma naturalidad que saltan a la pista con la raqueta en la mano.

La camaradería, la de verdad, el compañerismo, el auténtico, no está a la altura de lo que se debería esperar tampoco en esta faceta. El contrincante delantero, el rival que se la juega también delante, podía advertir del uso de las gafas, negarse inclusive a jugar contra nosotros si no nos las ponemos. Son los zagueros, ese compañero de partida que en la mayoría de los casos suele ser amigo, los que deben invitar, sugerir y concienciar a esos delanteros remolones a usar las gafas protectoras. De acuerdo que el delantero puede ver mermado sus facultadas (tipicazo argumento de que “se ve peor”) pero es tu compañero, tu amigo, y un pelotazo bien dado y mal recibido en todo el ojo, puede dejarte sin compañero y dejar en el dique seco a quien es tu amigo.

El argumento - que se puede perder la visión – si por básico y obvio no causa el efecto deseado, quizás, aplicando la tolerancia cero, si que se consiga salvaguardar la visión.

Te acuerdas del <<pónselo, póntelo>>, pues ya sabes… a ponerse las gafas.


Juguemos con vista

 

                                                                                      Fdo.: "Melendi"

 

 

CLUB FRONTENIS MÓSTOLES